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CALLOS A LA MADRILEÑA

Junto con el cocido, los Callos a la Madrileña son el plato más típico de nuestra comunidad, aunque también se cocinan en otras partes de España.
Ahora que ya han bajado las temperaturas y que el frio y el tiempo desapacible empiezan a hacer de las suyas, una buena cazuelita de callos es una auténtica delicia, bien como plato principal o bien como una tapa a modo de aperitivo para abrir boca antes de la comida. Su preparación es bastante laboriosa, pero el resultado la verdad es que merece la pena.
Los callos no son otra cosa que tripas de ternera (si señores, un respeto a la casquería) por lo que lo primero que hay que hacer es lavar bien los callos, dejándolos a remojo, junto con un morro y una mano de ternera en un barreño con agua, sal y vinagre. Despues hay que aclarar todo varias veces hasta que quede bien limpio. Seguidamente hay que echar todo, ya troceado en una olla con agua fría y ponerlo al fuego hasta que rompa a hervir.
En otra cazuela pondremos a cocer una punta de jamón con una cabeza de ajos, laurel, cebolla, sal y pimientos choriceros. Todo ello a fuego lento hasta que esté tierno. Mientras, en otra cacerola con aceite, rehogaremos unos dientes de ajo, cebolla picada, jamón en taquitos, unas rodajas de chorizo y una cucharada de pimentón. Una vez cocinados, conviene trituras los pimientos choriceros y pasarlos por el chino. Luego se pone todo en una cazuela de barro y se deja cocer otras 30 minutos más o menos, hasta que reduzca y espese un poco. Comprobamos que estén bien de sal y de guindilla y ya están listos los callos… y preparen el pan porque esta salsita es deliciosa para hacer barquitos y darle una alegría al cuerpo. ¡Buen provecho!

LA PLAZA MAYOR SE “ACICALA” PARA SU CUMPLEAÑOS

Se acerca el 400 aniversario de nuestra vecina Plaza Mayor y, como si de una quinceañera ilusionada se tratase, ya se está preparando para la celebración que será dentro de 3 años (ya se sabe lo que tardamos las chicas en arreglarnos). Juan Gómez de Mora finalizó las obras de lo que hoy es la Plaza, a instancias de Felipe III, en 1619. Desde entonces ha sufrido 3 grandes incendios, el último de ellos en 1790, encargándose de su reconstrucción Juan de Villanueva.
La primera fase de las reformas costará 3,2 millones de euros y está previsto que dure entre 9 y 11 meses. En ella se abordará la restauración de fachadas y cubiertas, revoco de las zonas que están más deterioradas, y la restauración y limpieza de la piedra, balcones y suelo. Más adelante se incluirá una iluminación monumental y la utilización de las bóvedas como lienzo para pinturas.
La Plaza Mayor de Madrid, enclavada en pleno centro de la capital y a escasos metros de Botín, es uno de los espacios más visitados por todos aquellos que eligen Madrid como destino turístico.

LA ESTRELLA DE BELÉN, ESTRELLA DE LA NAVIDAD

En estos días navideños la veremos por todas partes. Bien presidiendo nuestros belenes y nacimientos, bien coronando los abetos navideños, o bien como un adorno más típico de estas fechas.
Según la tradición cristiana, la Estrella de Belén fue el astro que guió a los Magos de Oriente hasta el lugar donde había nacido el nuevo Mesías. Viajaron siguiendo la estrella hasta que ésta se paró en el lugar justo en el que María alumbró a Jesús, en la aldea de Belén, una pequeña localidad enclavada en los montes de Judea, al sur de Jerusalén.
Es muy poco lo que la Biblia nos dice sobre esta estrella, de hecho solo aparece mencionada en el Evangelio de San Mateo. Y por otra parte, la ciencia moderna y los avances tecnológicos se han empeñado en buscarle una explicación lógica al fenómeno de la Estrella de Belén. Al parecer, los magos de Oriente eran también astrólogos que sabían leer en el firmamento. Ellos debieron guiarse por las estrellas, combinando fe y ciencia para predecir el nacimiento del nuevo Rey de los judíos.
Según los científicos, en el momento en que nació Jesús se produjo una inusual conjunción de planetas. Concretamente, tres conjunciones de Júpiter y Saturno. Esto pudo dar lugar al fenómeno que los magos identificaron como la Estrella de Belén. Otras teorías sostiene que pudo tratarse de una supernova… sinceramente, a una le hace más ilusión seguir creyendo en la magia. Serán estas fechas, qué quieren que les diga…

AROMA DE AZAHAR, AROMA DE ROSCÓN

El Roscón de Reyes es el dulce que clausura oficialmente la Navidades. Lo habitual es tomarlo para la festividad de Reyes, pero cada vez es más frecuente verlo en los mostradores de las pastelerías durante toda la temporada de fiestas navideñas. Cuando los obradores de pastelería están fabricando los roscones de reyes hay un aroma característico que lo invade todo… es el aroma de azahar, ya que en la elaboración de este dulce se utiliza agua de azahar.
Flor de azahar es el nombre varias flores blancas, procedentes de árboles cítricos (naranjos, limoneros, pomelos, etc.), pero la flor de azahar por autonomasia es la flor del naranjo. Muy apreciada por su aroma, belleza y propiedades terapéuticas. En primavera podemos verla no solo en los campos, sino también en las calles y plazas de algunas de nuestras ciudades (especialmente, Valencia, Murcia, Málaga, Sevilla y Córdoba). Pero aquí vamos a centrarnos en el agua de azahar que es la que se añade a la masa del roscón de reyes, dándole ese aroma y sabor tan especial.
Podemos adquirir el agua de azahar para repostería en la farmacia o el supermercado o prepararla nosotros mismos. Para ello pondremos a calentar agua mineral o destilada y cuando rompa a hervir la retiraremos del fuego y la echaremos en un bol, después añadiremos las flores y lo mezclaremos bien. Taparemos con film trasparente y dejaremos macerar la mezcla durante 24 horas. Pasado este tiempo, colaremos el preparado y lo guardaremos en la nevera. Y ya tenemos nuestra agua de azahar lista. Nos puede durar meses porque la cantidad que se utiliza es mínima, ya que unas gotas son suficientes para aromatizar y dar sabor.
El agua de azahar es buena para las digestiones, los gases y la diarrea; tiene efectos sedantes y contra el insomnio. Es beneficiosa también para combatir las jaquecas y contra los desmayos. Y como es lógico, dado su deliciosos aroma, se utiliza también en la elaboración de perfumes.

UUUUMMMM AQUÍ HUELE A ASADO

El asado tal vez sea la técnica más antigua de cocinado. Ya se conocía hace 790.000 años, cuando el homo erectus comenzó a controlar el fuego y comprobó que las piezas de carne y pescado, que se cobraba cazando y pescando, estaban mucho mejor cocinadas que crudas.
En términos culinarios, asar es cocinar un género en parrilla, plancha u horno, acompañado solo de elementos grasos y sin nada de humedad, para que quede dorado por fuera y tierno y jugoso por dentro. Aunque la realidad es que cuando hablamos de asado nos referimos a algo cocinado en horno, del tipo que sea.
Precisamente en las fechas que se aproximan, los hornos de nuestras casas echan literalmente humo ya que el asado es una comida muy típica de las fiestas navideñas. Un buen pavo, cordero, cochinillo, cabrito, capón o pescados como la lubina, el besugo, la dorada o la merluza, pueden convertirse en auténticas delicias después de pasar por el horno. Además, el asado es un plato ideal si hay que dar de comer a mucha gente (cosa que suele ocurrir en las mesas navideñas). Un asado, con una buena guarnición y una apetecible ensalada es una apuesta segura siempre.
Para que nuestro asado sea un éxito lo primero es elegir una pieza de calidad, ya sea de carnes, ave o pescado. Se puede utilizar aceite de oliva o manteca de cerdo y aromatizar con diferentes hierbas o especias. Las más tradicionales en España son el romero, la pimienta, el orégano y el tomillo, aunque hay muchas otras posibilidades según el estilo de asado que queramos hacer. Si tenemos la suerte de contar con un horno de leña (como es el caso del de Botín), el propio aroma de la leña le dará un gusto muy especial a la carne, pero si no es así, en los hornos eléctricos o de gas también puede salir muy rico. Aunque si no les apetece complicarse en la cocina, pues se vienen a Botín y aquí podrán disfrutar de un asado a la leña, de cochinillo o cordero, al más puro estilo tradicional, como llevamos haciéndolo desde hace casi 300 años. Y no nos cansamos…

LA LOTERÍA “TRAVIESA”

La mañana de cada 22 de diciembre podría decirse que todo el país está pendiente de lo mismo: El Sorteo de la Lotería de Navidad. La ilusión es gratis, aunque los décimos, por supuesto, no, que cuestan 20 euros. Esa ilusión nos durará hasta las 12 de la mañana en la que ya no quedarán bolas en los bombos y el sorteo se dará por finalizado. En ese momento, la mayor parte de nosotros comprobaremos, no sin cierta decepción, que un año más la fortuna no nos ha sonreído y la lluvia de millones se ha ido a parar, una vez más, a otro bolsillo.
Lo que pasa es que en el fondo somos buena gente y nos alegraremos e incluso nos emocionaremos cuando, en los informativos del día, veamos la alegría de los premiados, celebrando y brindando por su buena suerte.
Son muchos años ya de sorteo y, lógicamente, muchas las anécdotas sucedidas durante su preparación y desarrollo: “Gordos” que no lo son, confusiones al leer los números, bolas que se escurren entre los dedos de los niños… en una ocasión, una bola traviesa fue a parar a una flor de Pascua que había cerca de la mesa, ante la mirada desesperada de la niña a la que se le había caído. Pero los protagonistas de estos “fallos” no siempre han sido los niños. Una vez, mientras varios trabajadores transportaban las bolas del sorteo, vieron cómo, por accidente, estas fueron a parar al suelo y se desperdigaron por todo el salón. Como pueden imaginarse, la tarea de recuperarlas fue ardua, pero lo consiguieron y el sorteo pudo empezar a tiempo. Eso sí, los trabajadores del Organismo Nacional de Loterías, no olvidarán nunca esa madrugada…
En fin, cada vez falta menos para el sorteo de

TURRÓN DE JIJONA, TURRÓN DE LEYENDA

Este popular dulce navideño esconde tras de sí una curiosa leyenda. En tiempos remotos, el rey contrajo matrimonio con una joven y bella princesa escandinava. A pesar de las muchas atenciones que la joven reina recibía en la Corte, su tristeza era cada vez mayor. No se acostumbraba al cálido clima mediterráneo y echaba de menos el frío y los paisajes nevados de su tierra. Entonces, el enamorado rey mandó plantar, alrededor de palacio, miles y miles de almendros. Cuando estos florecieron todo el paisaje se lleno de tonalidades blancas que se asemejaban a un paraje nevado y la reina recobró la felicidad.
A partir de ese momento la almendra fue abundante en Jijona y sus habitantes aprendieron a cuidar de los almendros, recoger sus frutos y empezar a elaborar los primeros turrones.
La realidad es que, según datos históricos, el turrón está presente en Jijona desde antes del siglo XV. De hecho, en 1584, Antonio Martínez, jefe de cocina de Felipe II, en su libro “Conduchos de Navidad” habla de la costumbre de los vecinos de Jijona de comer turrón en Navidad y dice:”En todas las casas de Jijona huele a miel, pues en todas se hace turrón”.

¿QUÉ FUE DEL HOTEL FLORIDA?

En plena Plaza de Callao, esquina con Gran Vía, donde hoy se erige imponente uno de los edificios de El Corte Inglés (tras desaparecer Galerías Preciados), existió a finales de los años 30 un hotel llamado Florida.
El hotel fue inaugurado en febrero de 1924, contaba con 200 habitaciones todas ellas con su cuarto de baño, un auténtico lujo para la época. Durante la Guerra Civil española se convirtió en el cuartel general de los corresponsales de guerra extranjeros. En él se hospedaron personajes como John Dos passos, Robert Capa, Gerda Taro, Scott Figtzgerald, Antoine de Saint – Exupéry y por supuesto Ernest Hemingway, del que Antonio Lucas en la edición digital de “El Mundo” del pasado 6 de octubre dice lo siguiente: “…donde coincidió en el Hotel Florida con Ernest Hemigway, que tenía por costumbre zamparse de tres dentelladas un cochinillo en el restaurante Botín, aliñado con tres botellas de vino”. En su habitación del Florida escribió Hemingway alguna de sus mejores crónicas sobre la contienda española.
Más de una treintena de veces el hotel fue alcanzado por los proyectiles de las huestes nacionales que atacaban Madrid, por lo que era frecuente ver correr pos sus pasillos a hombres y mujeres a medio vestir, arrastrando maletas y colchones para protegerse en las estancias traseras del edificio. El último corresponsal de guerra en abandonar el Florida fue el británico O.D. Gallahger , enviado especial del Daily Express, que esperó en Madrid a las tropas franquistas.
El hotel Florida fue derribado en 1964 y con él se fueron las muchísimas historias vividas entre las paredes de sus habitaciones. Recientemente la escritora norteamericana Amanda Vaill ha publicado un libro titulado “Hotel Florida” en el que se narran muchas de estas historias, protagonizadas por personajes como Hemingway, Capa, Taro, etc.

MANDARINA, GAJOS DE VITAMINA C

En estos días, las fruterías “visten” nuevos colores entre los que destaca el naranja de las mandarinas que ya nos acompañarán durante todo el otoño y el invierno.
La mandarina procede de Asia, aunque se ha adaptado estupendamente a otros climas como es el caso del mediterráneo. Su nombre, mandarina, probablemente venga del color de los trajes que utilizaban los mandarines chinos. En la Grecia clásica se pensaba que el consumo de mandarina aumentaba la fertilidad pues se decía que uno de los dioses del Olimpo griego había introducido su esperma en una manzana y así la había transformado en mandarina.
Se trata de un fruto cítrico cuya pulpa está constituida por numeroso gajos llenos de jugo o zumo, muy rico en vitamina C, flavonoides y aceites esenciales. Se parece a la naranja, aunque su tamaño es más pequeño, es más aromática y bastante más fácil de pelar. Aunque exiten muchas clases de mandarinas, la más conocida es la clementina.
Además su consumo es muy beneficioso para la salud ya que posee un alto contenido en vitamina C y también B, ácido cítrico, azúcares y caroteno. Posee también propiedades broncodilatadoras y antiinflamatorias. Aprovechemos pues que esta fruta está en su mejor momento, además de ser muy saludable, resulta deliciosa pues una auténtica golosina natural.

MANDARINA, GAJOS DE VITAMINA C

En estos días, las fruterías “visten” nuevos colores entre los que destaca el naranja de las mandarinas que ya nos acompañarán durante todo el otoño y el invierno.
La mandarina procede de Asia, aunque se ha adaptado estupendamente a otros climas como es el caso del mediterráneo. Su nombre, mandarina, probablemente venga del color de los trajes que utilizaban los mandarines chinos. En la Grecia clásica se pensaba que el consumo de mandarina aumentaba la fertilidad pues se decía que uno de los dioses del Olimpo griego había introducido su esperma en una manzana y así la había transformado en mandarina.
Se trata de un fruto cítrico cuya pulpa está constituida por numeroso gajos llenos de jugo o zumo, muy rico en vitamina C, flavonoides y aceites esenciales. Se parece a la naranja, aunque su tamaño es más pequeño, es más aromática y bastante más fácil de pelar. Aunque exiten muchas clases de mandarinas, la más conocida es la clementina.
Además su consumo es muy beneficioso para la salud ya que posee un alto contenido en vitamina C y también B, ácido cítrico, azúcares y caroteno. Posee también propiedades broncodilatadoras y antiinflamatorias. Aprovechemos pues que esta fruta está en su mejor momento, además de ser muy saludable, resulta deliciosa pues una auténtica golosina natural.



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